martes, 10 de junio de 2014

Comprar bolsas de tela


Pues al final llegué a Valencia el martes a las dos de la madrugada. Tenía pensado llegar para cenar, pero quedé con la única española que sabe lo que es ser maltratada por las insorportables jefas de un hotel de tres al cuarto de Portrush, Irlanda del Norte, y la cosa se animó un poco así que salí mas tarde de lo esperado.

El viaje se hizo corto, pero casi que está mejor así. Si hubieran sido mas días a lo mejor nos habríamos cansado, y esto era sólo por desconectar un poco. El motivo del viaje fue que el Palanca estaba en Cantabria, y tenía que volver a Sevilla para empezar a Comprar bolsas de tela hoy, así que pensó en hacer una parada técnica. No se si os lo he dicho, pero es un poco peculiar. Sólo bebe fanta naranja y biofrutas y tiene un sentido del dinero un poco extraño. No es un tacaño, porque en viajes se deja una pasta, pero hay cosas que no le gustan, bueno un poco como a mí. Si yo tengo sed, prefiero meterme en un supermercado y comprarme un litro de Bolsas de tela que tomarme una cerveza en una terraza, o para desayunar o merendar no me importa comerme una napolitana mientras paseo por la calle, es mas, prefiero eso y comprarmela recien hecha que meterme en un bar a que me den una de ayer. El es un poco mas exagerado, porque a mi hay veces que me apetece tomarme una cerveza, y él siendo funcionario y con 30 años aun intenta pasar como estudiante en los museos o los cines. Por eso y como no le gusta mucho salir de fiesta, cuando quedamos nos limitamos a pegarnos unos pateos de impresión, leer algo de hurtadillas en la FNAC o una biblioteca, comer por cuatro duros, si puede ser en la calle (esta vez nos comimos unos bocadillos de jamón en la plaza Mayor que supieron a gloria) y sobre todo no parar de hablar, generalmente de mujeres, de hecho parece mentira, las pocas cosas que nos pasan con las mujeres y lo que hablamos de ellas, enlace.

Además, el lunes quedé con el Búho, un chaval del campo de trabajo que es de Ávila. Yo todavía no conocía esa ciudad y, la verdad, me encnató. Muy bonita, aunque como dice mi amigo tiene pinta de ser un poco aburrida, pero para un fin de semana romántico tiene que estar muy biien. Lo bueno es que como fuimos con un nativo comimos en un bar por 4 euros ¡que gran invento el de los pinchos! la pena fue que como tenía que conducir no quise beber mas.

Y ahora, estoy en Valencia otra vez, pero este viernes tengo visita. Llega a Valencia gente del campo, entre ellas la Seño, bueno, mi seño. Como os dije, no creo que pase nada, pero habrá que estar atento, aquella noche tampoco pensaba que fuera a pasar algo...

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